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Cómo creer cuando tu realidad no lo muestra

By Karima O’Keefe – Karima Coaching


Creer cuando todo a tu alrededor dice lo contrario.

Decir "cree en ti" suena simple. Pero cuando miras tu entorno y ves carencias, cansancio, deudas, relaciones difíciles, incertidumbre o responsabilidades que nunca parecen terminar, creer se vuelve mucho más difícil.


El mundo externo te cuenta una historia… mientras tu alma intenta escribir otra.

Y ahí comienza la batalla invisible: la de la mente, que necesita evidencia, y el alma, que pide fe.




La mente quiere pruebas. El alma quiere confianza.

La mente humana naturalmente se enfoca en lo que ya conoce. Entonces, cuando intentas pensar diferente, tu mente pregunta:

"¿Cómo voy a creer en abundancia si todo lo que veo es escasez?" "¿Cómo voy a creer en paz si me siento abrumada?" "¿Cómo voy a creer en libertad si me siento atrapada?"


A veces el sentimiento no es dramático. A veces se ve ordinario.

Se parece a abrir el cuarto de lavado y ver ropa acumulada por todas partes. Sabes que eventualmente la ropa se va a lavar, sabes que poco a poco vas avanzando, pero en ese momento solo ves la acumulación. Y de repente, algo pequeño se siente pesado.

Así se siente la vida a veces.


Cuentas, responsabilidades, un trabajo que ya no te llena, sueños que se sienten lejanos, metas que requieren una energía que ya no sientes tener.

No ves la versión terminada todavía, solo ves el peso de todo lo que falta por hacer. Y esa sensación puede dejarte emocionalmente paralizada, perdida, desconectada de ti misma.

Pero el alma entiende algo que la mente olvida:

La realidad no siempre cambia antes de que creas. A veces la realidad empieza a cambiar después de que decides creer de todas formas.

Creer no es negar lo que existe. Es ver la realidad claramente… y aun así negarte a dejar que te defina.


4 formas de practicar la fe cuando la realidad no acompaña

  1. Empieza por lo que sí puedes controlar: puede que no cambies toda tu vida de un día para otro, pero sí puedes cambiar la forma en que te hablas. Tus palabras son semillas, y aunque todavía no puedas ver el árbol, las raíces ya se están formando.


  2. Crea pequeña evidencia: cumple una pequeña promesa contigo misma cada día. Levántate más temprano, mueve tu cuerpo, toma agua, escribe en tu diario, ora. Estas pequeñas acciones le enseñan a tu mente que el cambio es posible.


  3. Protege tu entorno: lo que consumes emocionalmente importa. La música, las conversaciones, las redes sociales y las personas a tu alrededor ya sea fortalecen tu energía o la agotan, así que elige con intención.


  4. Entiende que la incomodidad es parte del crecimiento: creer mientras tu realidad actual todavía duele es incómodo, pero la incomodidad no significa que estés fallando. A menudo significa que tu identidad anterior ya no está completamente alineada con quien estás llegando a ser.


Creer es un acto de valentía.

La fe no es pretender que todo es perfecto. La fe es mirar tu vida honestamente y decir: "Esto no es el final de mi historia."

Aunque todavía no puedas ver el panorama completo, sigues avanzando: cada pensamiento que cambias, cada acción que tomas, cada vez que eliges la esperanza sobre el miedo.


Ya estás creando una nueva realidad.

 
 
 

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